22 marzo – Libertad Agridulce
El 16 de marzo, luego de 1 mes y 8 días de haber sido hospitalizada, recibo la repentina noticia de que seré dada de alta. Se supone que luego de mi tratamiento de quimioterapia me tocaba hacerme una prueba de la médula ósea nuevamente (prueba que me resultó muy dolorosa la primera vez que me la hicieron), esto para saber si el tratamiento había hecho lo que tenía que hacer en mi cuerpo. Pero, sucede que mi plan médico aparentaba no cubrir los gastos y aunque llevaba semanas gestionando el recibir el plan médico del gobierno aún no me lo habían aprobado. Así que, como no había quién pagara mi prueba, decidieron darme de alta para no dejarme esperando ya que me veían en buen estado de ánimo y hasta ahora mis pruebas de sangre iban mejorando. A pesar de que en mi corazón existía el gran anhelo de reunirme con mi familia. La noticia me supo agridulce. Por un lado, sentía la emoción de poder ver a los míos nuevamente, de abrazar a mi mamá y a mi papá, de sentir la brisa del vient...