16 marzo - Abriendo los ojos
Ya va más de un mes desde que fui hospitalizada. Puedo decir que no he parado de recibir muestras de afecto, incluso de personas con las que había perdido contacto, o personas con las cuales me topé por muy corto tiempo en la vida y aún así han sacado de su tiempo para escribirme palabras de aliento. Otros que apenas conozco me han escrito a diario para saber cómo estoy y los más cercanos ni se diga… se han desbordado con regalos y detalles para hacer de mi estadía una más llevadera. Otra persona muy particular (ella sabe quién es) me ha servido de columna en mis días más duros y tristes y además he visto que tengo un ejercito enorme de personas allá afuera orando por mi salud. Aprovecho que estas leyendo esto y si eres alguno de ellos te doy mil gracias por eso. Pues como escribió mi mami hace algunos días “La familia y los amigos son como la sangre, cuando hay una herida llega sin que la llamen”.
Habiendo dicho esto, creo que esta es otra de las cosas que he aprendido en este proceso. En la biblia aparece una historia de Eliseo y su ciervo Giezi. El rey de Siria había enviado un ejército para matar a Eliseo. Cuando su ciervo vió que el ejercito tenia rodeada la ciudad se aterró, pero Eliseo declaró: “…No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” (2 Reyes 6:16-17RVR1960). Creo que esta situación me ha hecho abrir los ojos como a Giezi. Como les comenté en una de las publicaciones anteriores, llevaba ya varios años luchando con mis pensamientos. Entre un pesimismo abrumador y una autoestima que se fue al piso, me era bien dificil amar lo que soy y ver el amor de los que me rodeaban. Pero ahora que estoy aquí, veo que es que aveces estamos tan sumergidos en nuestros afanes, enfocando nuestra mirada en las cosas negativas como Giezi que miraba el ejército. Es como si el enemigo nos pusiera unas gringolas en los ojos que no nos dejan ver que el sol sale sobre nosotros todos los días. Muchas veces somos tan bendecidos que tomamos por nada lo que recibimos a diario. El enemigo, hormonas, químicos en el cerebro o como quieras llamarle, nos comienzan a poner bendas en los ojos que no nos dejan apreciar el valor que tenemos y que la mayoría de las veces son más los que estan ahí para apoyarnos que los que estan para juzgarnos, aunque no siempre nos lo digan, o no siempre sepan como expresarlo. Y es que nuestra mente es todo un campo de batalla al cual si le damos una oportunidad, si dejamos una grieta para que entre un mal pensamiento, créeme, se va a sentar a comer y va a seguir engordando. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” (1 Pedro 5:8 RVR1960).
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8 RVR1960. Suena fácil este versículo, pero a algunos de nosotros realmente nos cuesta. Es como tener una grabadora en repetición en tu mente que te recuerda constantemente los errores que has cometido y no te deja ver tu valor. Por eso para mí es la voz el enemigo, el acusador (Job 1:6 NTV), que no quiere que recuerdes que ya fuiste perdonado, y que eres un tesoro preciado en las manos de Dios. Sin embargo aquí en este encierro, me he dado cuenta de sus mentiras, mientras que antes pensaba que no tenia valor, ahora clamo al Padre pidiéndole que alargue mis días pues siento que tengo mucho para dar. Mientras que siempre pensé que no tenía amigos, o que apenas los podía contar con los dedos de una mano, hoy veo el desbordamiento de mensajes y buenos deseos de los que me aman. Antes pensaba que era bastante antisocial y acá veo como he podido interactuar con los enfermeros y enfermeras que me ayudan a hacer mis días un poco más divertidos con sus personalidades. Y así, verme al borde de la muerte tal vez me ayudó a desechar esa nube de pesimismo y ver la vida con otros lentes.
Una vez mi pastor Angel Sierra predicó bajo el tema: “En barco o en ballena”, haciendo referencia a la historia de Jonás que al no ir a Nínive por las buenas, tuvo que llegar a las malas en el vientre de un pez para que el propósito de Dios se cumpliera. Pues… alomejor a mí me tocó ir en ballena, para darme cuenta de muchas cosas que estoy aprendiendo con este proceso y que espero que a través de estos blogs te pueda ayudar a ti también. Así que si te has sentido igual hoy te pido que no esperes a estar en el vientre de un pez para darte tu valor, que eres una persona capaz y puedes lograr más de lo que imaginas. Que comprendas que eres amado, no solo por tu famila, amigos y los que te rodean, sino que eres amado por un Padre celestial que te pensó desde el vientre de tu madre (Jeremías 1:5) y que prometió que aunque todos te abandonen Él nunca te dejará (Salmo 27:10, Mateo 28:20). Además que sepas que sin importar lo que hayas hecho, eres amado y perdonado “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (S. Juan 3:16 RVR1960).
Hoy te invito a que expreses tu afecto a los que te rodean. No sabemos quien este necesitando esas palabras y muestras de cariño, no sabemos quién está librando batallas mentales, no sabemos cuanto tiempo nos queda juntos. Oremos unos por otros: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14-15 RVR1960) y pidamos que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardade nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:7 RVR1960).

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