¿Dios de multitudes o de individuos?
Es normal subestimar el poder de la oración. Creo que a todos en algún momento nos llega la duda de si realmente estamos hablándole a la nada cuando oramos, pero cuando te encuentras en una situación en la que esa es tu última esperanza, oras porque oras. Estando allí en aquella habitación de hospital, decidí que aferrarme a mi fe era mi única alternativa. Cada mañana mientras pude, sacaba un tiempo de oración en el cuál, además de pedir por mí, pedía por los que se encontraban en las demás habitaciones de aquel lugar. Una vez hablando con algunas enfermeras, me contaron que al menos yo tenía el apoyo de mi familia. Algunos fines de semana se quedaba mi hermana y otros mi esposo, además constantemente nos comunicábamos vía telefónica, pero ellas me contaron que había pacientes que simplemente tenían que pasar todo el proceso solos pues por diversas razones (entre ellas la falta de compromiso) sus familiares no iban a visitarles. Esto a mí me partió e...