30 marzo - Las Señales
Realmente no sabría decirles cuándo exactamente iniciaron los síntomas de mi condición, lo que sí sé es que llevaban más de un mes sin darme cuenta. Es que mi cuerpo poco a poco me iba dando señales que yo no entendía. Jamás me hubiera pasado por la mente conectar esos síntomas con la leucemia. Cabe destacar que a finales de diciembre 2021 me puse la tercera vacuna contra el Covid-19 (el booster) y esto hizo que confundiera un poco las cosas y pensara que simplemente había tenido una reacción adversa a la misma.
En enero 2022 comencé a sentir una molestia fuerte en mis encías, hasta tal punto que se me dificultaba masticar la comida. Pero, como típico sistema de salud en este país, cuando pedía citas para el dentista me las daban para muchos meses después, así que decidí lidiar con la situación a base de hilo dental y mucho enjuagador bucal. Luego, noté una masa o bulto bajo mi axila derecha, la cual se tornó dolorosa y me dificultaba hacer mis ejercicios. Como ya sabía de personas a las que la vacuna les había provocado esto, decidí ignorarlo a ver si mejoraba con los días, pero no fue así. También llegué a pasar varios días con un dolor de cuello, el cual todavía no sé si estaba relacionado o no a la enfermedad. Luego, comienzo a ver unas manchas como puntos de sangre que empezaron a salir bajo mis senos y ahí fue que la preocupación salió a flote.
Como millenial al fin, me puse a “googolear” (como dirían los puertorriqueños) qué podían ser las manchas que estaban en mi cuerpo, pero ninguna de las que vi en Google se parecían a las mías, al menos no exactamente igual. Pensé en que podía ser un simple salpullido así que le unté algunas cremas y nada sucedía, al contrario, se iban esparciendo más. Llamé al servicio de tele-consultas de mi plan médico y me dieron una numeración para sacar una cita cercana en las clínicas. Cuando llamo para sacer cita en las clínicas me dicen q estaban llenos, que en todo caso fuera a sala de emergencias. Como tampoco era que físicamente me sintiera mal (el dolor de cuello ya no estaba y las encías no las relacionaba a esto), le pedí que me diera la cita más cercana que tuviera la cuál fue para un jueves como dos semanas después. En los días siguientes a esa llamada, empecé a sentir que si hacía movimientos rápidos o fuerza (por mínima que fuera) mi corazón se esforzaba mucho. Además, cuando me acostaba a dormir o me recostaba a ver televisión, en los oídos sentía como una presión y un sonido acorde con el palpitar de mi corazón, esa semanita fue que supe que ya algo andaba mal.
Mi hermana conocía mi preocupación, un día le dije: “Si algo me pasa, ayúdenme a Isaac, no me lo dejen solo”. No sé si fue en ese instante o fue antes que notó que ya no era normal el asunto y me dijo que me olvidara de esa cita y sacara otra más temprana, aunque fuera en un médico que no me lo cubriera el plan. Ahí comenzó todo, lunes cita médica y martes laboratorios a las 6:00 am. El mismo martes a las 8:00 am recibí la llamada de la oficina del médico: “tienes que pasar hoy por la oficina”. Resulta que mis glóbulos blancos estaban en las nubes, mi hemoglobina apenas en 7 y las plaquetas también estaban muy bajas. Aproximadamente a las 10:00 u 11:00 am ya iba de camino a sala de emergencias. Si hubiese esperado al jueves, no se si estaría aquí para contarlo.
Pero, aquí estoy. No me pregunten por qué esperé tanto. Traté de explicarlo en estos párrafos anteriores, pero aún así miro hacia atrás y pienso “que idiota fui”. El cuerpo estaba a gritos diciéndome que algo andaba mal y yo no lo entendí, creo que no hablábamos el mismo idioma. No obstante, ahora medito y pienso que no soy la única a la que le pasó esto. En la Biblia aparece la historia de cuando Dios llama a Samuel. En ese tiempo las visiones y los mensajes de Dios escaseaban, pero en la noche Samuel oyó una voz que lo llamaba por su nombre. Como él aún no conocía al Señor, pensaba que era el sacerdote Elí que lo llamaba. Luego de tres veces que Elí le dijera que no había sido él quien lo llamó… en ese momento Elí se dio cuenta de que era el Señor quien llamaba al niño. Entonces le dijo a Samuel: “Ve y acuéstate de nuevo y, si alguien vuelve a llamarte, di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. (1 Samuel 3:8-9 NTV). Muchas veces Dios busca llamar nuestra atención, pero ya sea por nuestra incredulidad, nuestra vida ajetreada o por la indiferencia hacia la vida espiritual, pasamos por alto lo que tiene para decirnos y no conocemos su voz.
Cuántas personas hemos escuchado que dicen no seguir a Dios hasta que sientan un llamado o sientan “el toque” de Dios. A veces pensamos que para escuchar su voz o saber que nos habla tiene que caer un rayo del cielo, debemos ver una luz brillante o escuchar que nos hable audiblemente, no obstante, el Señor habla de diversas formas, aquí algunas de ellas:
1. A través de una persona – Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. 2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. (Éxodo 7:1-2) En ocasiones Dios pone a las personas correctas en el momento correcto para enviarnos un mensaje de su parte.
2. Con la naturaleza - Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos (Salmo 19:1). Ver como toda la creación trabaja en perfecto orden y cómo nos creó un mundo con las condiciones necesarias para ofrecernos vida… es que la naturaleza nos habla a gritos de su inmenso amor.
3. A través de alabanzas - Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmos 22:3) Cuando hay alabanzas a su nombre, Dios dice presente. He experimentado escuchar su voz con alabanzas que llegan a mi vida en el momento preciso.
4. Con su palabra – Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino (Salmos 119:105). El Señor tiene mucho para decirnos y en su palabra nos dejó instrucciones, palabras de aliento y fortaleza, guías de vida, entre otras cosas. Si no leemos su palabra, ¿cómo hemos de quejarnos de que Él no nos habla?
5. A través de sueños y visiones – “Sucederá que en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad; los hijos e hijas de ustedes comunicarán mensajes proféticos, los jóvenes tendrán visiones, y los viejos tendrán sueños. (Hechos 2:17 DHH) Aunque no todos los sueños provengan de Dios, este sí es un método que utiliza para hablarnos.
6. A través del Espíritu Santo - Éstas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las cosas más profundas de Dios. (1 Corintios 2:10 DHH) El Espíritu es esa voz que te dirige a hacer lo correcto, que constantemente intercede por ti y que te hace recordar sus palabras en los momentos de necesidad.
7. A través de las circunstancias – Saulo cayó al suelo, y oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» … Luego, Saulo se levantó del suelo; pero cuando abrió los ojos, no podía ver. Así que lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. 9 Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber nada. (Hechos 9:4, 8-9) Creo que conozco bien esta parte jejeje, a veces Dios tiene que usar los momentos duros para llamar nuestra atención. Cuando nos encontramos acorralados y no tenemos a quien acudir, muchas veces nuestra única opción es mirar hacia arriba y conocerlo.
Hoy te exhorto a que te detengas unos instantes del ajoro de la vida y empieces a reconocer esas señales, las que envía tu cuerpo y las que envía Dios y no las pases por alto. Por más tonta que parezcan, pueden estar avisándonos algo importante. Puede que pienses que Dios solo habla a las personas súper espirituales, pero a veces solo nos falta prestar un poco más de atención. Atiende a mis palabras, hijo mío; préstales atención. Jamás las pierdas de vista, ¡grábatelas en la mente! Ellas dan vida y salud a todo el que las halla. (Proverbios 4:20-22 DHH).

🙏🏾 Amén! Gracias por compartir tu experiencia, me ayudas e ayudas a otros a abrir nuestros ojos, mente y corazón.
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