9 septiembre - Aunque Ruja

 




El domingo pasado (4 de septiembre) mientras ecuchaba la alabanza “Nadie puede detenerle” de grace Rodríguez, ministró mucho mi vida y en medio de ella senti de parte de Dios que aunque el enemigo quiera rugir y amedrentarnos con su voz, nunca será comparable al León de la Tribu de Judá. Y es que el enemigo, como padre de toda mentira, llega a merodear nuestras vidas, a rugirnos cosas que van en contra de lo que Dios ya ha dicho. En ese momento pense que se trataba de una noticia económica que había recibido y que anda turbando mi mente por varios días, pero no bastando con eso, ayer (8 de septiembre) recibo la noticia de que mi cuerpo nuevamente está enfermo, la leucemia regresó.

 

Esta estadía en el hospital, que pensaba yo sería la última de camino a mi trasplante, se convirtio en una mas logeva y un poco frustrante. Despues de haber tenido la certeza de estar en remisión y de ir pre-saboreando en mi mente la victoria del trasplante de médula ósea, por el momento no será posible. En la última y dolorosa prueba de mi médula, apareció nuevamente la enfermedad. El médico me dijo que la leucemia es así, una enfermedad traicionera. Por eso regularmente no hablan de que te sanaste, sino de que estas en remisión, porque sempre existe la posibilidad de que regrese. Aparentemente mi cuerpo, tratando de evadir las quimios anteriores, decidió crear dos nuevas mutaciones para defenderse (medio tonto el pobre, no se quiere dejar ayudar). Para poder hablar de que estas sano deben pasar 3 años despues de ser trasplantado sin mostrar signos de la enfermedad. Así que esas mutaciones no me convertirán en She Hulk, pero tal vez llegaron a enseñarme un poco de paciencia, pues eso suena a mucho tiempo de espera para alguien tan impaciente como yo, jejeje.

 

Es como regresar al día cero. Sientes que todo el esmero y trabajo que pasaste hasta ahora fue en vano. Que las estadías en el hospital, el estar separada de tus seres queridos, los cables que te cuelgan, las transfusiones, las quimios, las pastillas, los malestares estomacales y efectos secundarios, etc., se quedaron cortos y te llevaron nuevamente al punto de partida. Se te tambalea un poco la fe, pero recuerdo que ella no debe estar puesta en lo que puedan hacer aquí por mí, sino en lo que mi Papá decida hacer conmigo. Sea una cosa o la otra. 

 

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;” (1 Pedro 5:8 RVR1960). A veces lo escuchamos rugir, para asustarnos. Pero sabemos que a penas es un imitador, que quizo ser como Dios: “como león”. Es por esto que no debe importarnos lo que él tenga para decirnos, debemos escuchar solamente la voz de nuestro Señor. “El león, fuerte entre todos los animales, Que no vuelve atrás por nada;” (Proverbios 30:30 RVR1960). Así es mi Padre, el verdadero león, que lo que dijo cumplirá. “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:11 RVR1960) Así que ahora me toca estar como Daniel y aprender a descansar en Dios aún en medio de la fosa de los leones y sus rugidos. “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4 RVR1960)

 

Hace unos días vino una capellana a mi habitación, ya la había conocido antes. Una mujer con un amor increíble a lo que hace porque ella también vivió su experiencia con el cáncer, ocho años luchando contra una enfermedad la cual finalmente le dijeron que estaba en metástasis. Cuando finalmente decidió no luchar más contra ella y simplemente entregarle la voluntad a Dios, fue sana. No obstante, hace poco sintió el rugido de que su enfermedad había regresado y Dios hizo el milagro de nuevo. ¿Por qué recibo su visita un día antes de que me dieran la noticia? Porque ya Dios lo sabía… y si Él lo hizo con ella, sé que también podrá hacerlo conmigo. Solo me queda ser paciente, muy, muy paciente y esperar en Él. “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza…” (Salmos 40:1-4 RVR1960).

 

 

Comments

  1. Que la paz de DIOS te bendiga grandemente. Leí este post y mi piel se erizo, créeme me sentí impotente. Pero al leer en profundidad sentí paz ya que sabes en donde centrar tus miedos y debilidades. Le doy gracias a nuestro DIOS por no dejar a sus hijos en la distancia y saber en quien confiamos. Estaré orando por tu enfermedad para que DIOS manifieste su obra y le des a otros esperanza y le digas que DIOS sana y salva y que eres la verdadera certeza de su obra.

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